FIN DE SEMANA EN MILÁN

Visitar Milán en 2 días.

Aprovechando unos billetes de bajo coste al aeropuerto de Milán-Bérgamo, nos plantamos en Milán para pasar el fin de semana. Cogimos un tren de Trenitalia que tras 45 minutos de trayecto, nos dejó en la ciudad del Duomo.

El día lo iniciamos visitando la Plaza del Duomo y lo primero que hicimos fue entrar en la Catedral de Milán, una de las más grandes y sorprendentes del mundo. 



Catedral de Milán

El Duomo de Milán es una majestuosa catedral gótica, que tardó unos 5 siglos en construirse. Os recomendamos subir a su tejado, desde donde podréis obtener unas magníficas vistas a toda su ciudad. El precio por subir a la terraza es de 7 euros caminando y 12 en ascensor. Nosotros tuvimos la mala suerte que justo cuando llegamos arriba empezó a llover, por lo que no pudimos disfrutar del skyline de Milán tanto como nos hubiera gustado.



El Duomo de Milán

Tejado de El Duomo de Milán

Vistas desde lo alto del Duomo de Milán

A continuación, nos adentraremos en la Galleria Vittorio Emanuele II, uno de los pasajes comerciales más bonitos del mundo. Si como nosotros no tenéis bolsillo de rico, os tendréis que conformar con mirar sus fabulosos escaparates.






Galleria Vittorio Emanuele II

Galleria Vittorio Emanuele II Milán

Justo saliendo por el lado contrario, os hallaréis en la Plaza de la Scala, repletísima de gente. En ella se encuentra el Teatro alla Scala, para los amantes de la ópera, un lugar imprescindible.



Callejeando por Milán

Visitando Milán

Callejeamos por la Via Mercanti hasta llegar la Piazza Mercanti, donde fotografíanos el Palazzo della Regione, y continuamos por la Via Dante, repleta de tiendas y restaurantes, hasta llegar al Castillo Sforzesco y el Parque Sempione.







Castillo Sforzesco y el Parque Sempione

Compramos la entrada al castillo, y pese a que no teníamos demasiadas expectativas la visita nos pareció bastante interesante. 



Visita al Castillo Sforzesco y el Parque Sempione

Interior Castillo Sforzesco y el Parque Sempione

Y ya se nos había echado encima la hora de comer, por lo que decidimos ir a nuestro hotel a descansar y buscar un restaurante por la zona para comer. Y debemos reconocer que, aunque muy apartada de Milán, esta pizzería fue un gran acierto!  Hacen unas pizzas calzone espectaculares.



Zio Provolone Milán

Tras reponer fuerzas y descansar un poco, dedicamos la tarde a conocer las principales zonas comerciales de Milán, empezando por el "Cuadrilátero de la Moda". Literalmente ¡me volví loca! ¡Cuánto lujo y cuánto glamour y que pocos euros en mi bolsillo! En la Via Montenapoleone y la Via della Spiga se encuentran las tiendas más prestigiosas de Milán.

La noche cayó sobre Milán, y decidimos volver a la plaza del Duomo para contemplar el Duomo iluminado. La verdad es que la plaza parecía otra, estaba repletísima de gente disfrazada que correteaban y reían. No nos acabamos de enterar muy bien que es lo que pasaba, pero estaba claro que alguna especie de celebración había.

Conseguimos dejar atrás la multitud, y pusimos al famoso takeaway Panzerotti Luini, donde venden los Panzerotti Fritti, muy pero que muy grasientos, que a nosotros no nos acabaron de convencer. ¡Pero había que probarlas para poder opinar!



Panzerotti Luini Milán

El segundo día lo empezamos bien prontito rumbo a la Basílica de San Ambrosio, una iglesia que merece la pena tanto exterior como interiormente.

Si disponéis de tiempo, podéis ir a visitar La Última Cena de Leonardo da Vinci en la Iglesia de Santa Maria delle Grazie. Eso sí, recordar reservar cita con antelación. Nosotros no habíamos reservado cita, por lo que no pudimos entrar. ¡Nuestro pozo en un gozo!

Y antes de irnos al aeropuerto visitamos a San Lorenzo Maggiore, dimos un paseo hasta la Piazza XXIV Maggio y recorrimos a pie el canal Naviglio Grande.



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Acerca del autor

Sílvia: apasionada de la literatura y el arte (¡y coleccionista de zapatos!), y una de mis cualidades es la escritura, que en dosmaletas se ve reflejada en cada uno de los post.
Rubén: entusiasta de la fotografía y las nuevas tecnologías por lo que mi cámara reflex siempre me acompaña para capturar instantes y dar vida a las entradas de Sílvia. Coleccionista de gorras militares.