VISITAR ESTAMBUL EN 4 DÍAS (PARTE I)

Estambul en cuatro días (1 de 3).

Estambul, situada entre Europa y Asia, es la ciudad más grande de Turquía y la tercera más poblada de Europa. Conocida como Constantinopla en la época del Imperio Romano y Bizantino está considerada como una de las ciudades más bellas de Europa ¡y damos fe de ello!


Estambul

Estambul es de las pocas ciudades que no hemos visitado por placer sino por trabajo. Pero como era antinatural para nosotros marcharnos de esta preciosa ciudad sin recorrer sus calles, decidimos alargar la estancia un fin de semana para realizar una visita exprés. Aquí va nuestro post “qué visitar en Estambul en 4 días”.

Empezamos por la que creemos que es “la visita imprescindible”. Puedes marcharte de Estambul sin visitar algunos museos o palacios, pero no puedes marcharte de Estambul sin visitar Santa Sofía y la Mesquita Azul.

Santa Sofía (o como la llaman los turcos “Ayasofya”) es también conocida como la Iglesia de la Divina Sabiduría o Hagia Sophia (Ayasofya Camii). Situada en el punto más alto de Estambul en la actualidad es un museo.



Santa Sofía

Santa Sofía es la protagonista en la panorámica de la ciudad. Sus cuatro minaretes y su cúpula de más de 30 metros de diámetro son la imagen más característica y fotografiada de la metrópolis turca.

Si su exterior impresiona su interior enamora. Las dimensiones de la sala principal (70 por 74 metros), la iluminación difusa, los enormes medallones decorativos y las columnas monolíticas no te dejarán indiferente.


Interior Santa SofíaDetalles Santa Sofía


Impresionante Santa Sofía
  



Os recomendamos madrugar para ser uno de los primeros visitantes. Poder andar por el centro de la planta baja casi “sin nadie” es realmente sobrecogedor. Al cabo de la media hora de apertura, Santa Sofía se llena de turistas por lo que poder apreciar al detalle cada uno de los elementos de esta magnífica nave se complica (y eso que la visitamos en pleno enero).

En la segunda planta de la basílica se pueden encontrar diversos mosaicos de gran interés histórico. El mosaico más destacado muestra al emperador Constantino y a la emperatriz Zoe adorando a Cristo. Además de mosaicos, en la segunda planta también se encuentra la tumba de Enrique Dándolo, duque veneciano que murió en Constantinopla en 1205.



Lámpara Santa SofíaInmensidad Santa Sofía


La Mezquita Azul o Mezquita del Sultán Ahmed está situada frente a la Iglesia de Santa Sofía, separadas ambas por un hermoso espacio ajardinado, y es la única en Estambul que posee 6 alminares.

Mezquita Azul

El nombre de mezquita azul realmente se entiende cuando se entra a la sala de oración, recubierta con miles de azulejos de Iznik de un color azul intenso. Luz que entra a raudales por las más de 200 vidrieras y de las lámparas de araña que cuelgan del techo. 

La Mezquita Azul tiene una cúpula central de 23 metros de diámetro y 43 metros de altura. Con seis minaretes, en el momento de su construcción provocó entre la sociedad islámica mucha polémica puesto que la Meca también tenía seis.

Interior Mezquita Azul




Como apunte comentar que para entrar en la Mezquita Azul, del mismo modo que en el resto de las mezquitas de la ciudad, es necesario cubrir el cabello de las mujeres con un pañuelo, así como descalzarse antes de entrar.

Cisterna BasílicaCisterna Basílica o Palacio Sumergido es la más grande de las 60 antiguas cisternas construidas bajo la ciudad. Se encuentra a cien metros al sudoeste de la iglesia de Santa Sofía. 

Las cisternas son depósitos que se construyeron para que la ciudad tuviera reservas de agua en caso de ser atacada. La Basílica Cisterna tiene 336 columnas de 9 metros de altura. 

Los estilos de las columnas son muy variados, ya que fueron reutilizadas de antiguas estructuras y monumentos. Tuvimos la gran suerte de conocer este magnífico Palacio Sumergido gracias a la visita por trabajo. Nos invitaron a comer a la cisterna basílica e imagino que como éramos “guiris” habían ambientado el lugar al más puro estilo turco. Y hemos de reconocer que fue uno de los lugares que mejor sabor de boca me dejó. Posiblemente fue por el clima que crearon: luz tenue, música turca, bailarinas de danza del vientre, comida con olores típicos turcos… 



Y fue aquí donde descubrimos uno de los “manjares” que más nos gustí: el Simit. El Simit es un pan circular con semillas de sésamo. Lo venden en puestecitos en la calle, pero si tenéis la gran suerte de probarlo recién hecho la boca se os hará agua, mmm. Durante nuestra estancia no pudimos estar ni un solo día sin comerlos.


Simit


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Acerca del autor

Sílvia: apasionada de la literatura y el arte (¡y coleccionista de zapatos!), y una de mis cualidades es la escritura, que en dosmaletas se ve reflejada en cada uno de los post.
Rubén: entusiasta de la fotografía y las nuevas tecnologías por lo que mi cámara reflex siempre me acompaña para capturar instantes y dar vida a las entradas de Sílvia. Coleccionista de gorras militares.