MARRAKECH. UN VIAJE SENSORIAL

Marrakech (nombre original en bereber tamurt n AkkucTierra de Dios; en árabeمراكشes una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto a Mequinez, Fez y Rabat. 

Coloquialmente conocida como "La ciudad Roja (Medina Al-Ham'rá )", consecuencia del color de sus edificios y las tonalidades que predominan en su entorno, Marrakech se ubica al sur del país y a pie del Atlas (a 466 metros de altura). 

Pese a poseer numerosos monumentos patrimonio de la Humanidad, no son las edificaciones en sí las que otorgan a la ciudad su mayor atractivo. Su gente, el tráfico, los olores y la llamada al rezo son Marrakech. 

La ciudad cuenta con el mercado tradicional (suq) más grande del país. El zoco de Marrakech es un auténtico laberinto de callejuelas en el que encontraréis artesanos agrupados por gremios: herreros, carpinteros, tintoreros, joyeros... son algunos de los oficios que veréis representados. Comprar en el zoco de Marrakech es una de las experiencias más sensitivas que ofrece el país. Y el arte del regateo será vuestro mayor aliado. En el zoco tanto locales como turistas regatean en la compra de cualquier artículo. El precio final dependerá de los habilidosos que seáis, las ganas que pongáis y del tiempo que empleéis. El regateo lleva realizándose en el mundo árabe desde hace siglos, por lo que es mejor tomárselo con respeto y buen humor, ¡seguro que así os hacéis con alguna ganga a buen precio!






El zoco se extiende desde el norte de la Plaza de Jamaa el Fnauna de las plazas más concurridas de África y del mundo, corazón de la Medina y desde donde salen en todas direcciones una densa red de callejuelas. La Plaza de Jamaa el Fna es una plaza magnifica de día e impresionante de noche. Dos escenarios completamente diferentes en función de la luz.

Por la mañana la plaza es un lugar amable por el que pasear tranquilamente sin grandes agobios. Pero a medida que avanzan las horas del día, la Plaza de Jamaa el Fna se va llenando de vendedores ambulantes de todo tipo: vendedores de agua y zumos naturales de naranja, de chatarra o dentaduras, de pociones afrodisíacas... hasta llegar al momento culminante: el anochecer. Con la oscuridad aparecen los malabaristas, músicos, encantadores de serpientes... Y en el centro de la plaza se instalan decenas de tenderetes-restaurante que sirven platos tradicionales cocinados al momento. Un auténtico espectáculo para todos los sentidos: vista, gusto, olfato e oído disfrutarán al máximo del sin fin de olores, colores, sonidos y sobretodo de la gran cantidad de personas que allí se concentran, ¡ver para creer!





Os recomendamos poder subir a una de las terrazas de algún bar/restaurante que rodean la plaza, la oferta es amplia y las vistas que se divisan bien merecen la pena.
Y aquí os presentamos una selección de las mezquitas, palacios y monumentos que nosotros visitamos y que creemos imprescindibles si se visita Marrakech:
La Kutubia es el monumentos más representativo de Marrakech. Este minerete visible prácticamente desde cualquier altura de Marrakech, se trata del primero en construirse de los tres mineretes que se conservan en las mezquitas almohades, junto a la Giralda de Sevilla y la inacabada Torre Hasan en Rabat. La Kutubia es una de las más grandes del occidente musulmán con unas dimensiones de 90x60 metros que alberga 17 naves perpendiculares al muro de la Quibla. La entrada a los no musulmanes está totalmente prohibida.


 
Madrasa y Mezquita Ibn Youssef. La Madrasa alberga una antigua escuela coránica fundada a mediados del siglo XIV. Dentro podemos contemplar un amplio patio de mármol con un estanque en el centro. En la parte superior se pueden visitar las 132 habitaciones de los estudiantes. Es realmente una de las visitas imprescindibles de realizar en Marrakech.






Muy ceca de la Madrasa se encuentra la Mezquita Ibn Youssef, la más grande de la medina. Tiene un bonito alminar de más de 40 metros de altura, pero como todas las mezquitas en Marrakech, la entrada a los no musulmanes no es posible.

El Museo de Marrakech se encuentra ubicado en un palacete del siglo XIX. A demás de poder contemplar las piezas de artesanía que alberga el museo, destaca en especial la majestuosa lámpara de cobre que preside el lugar, así como también el antiguo hamman de la casa. Como curiosidad comentar que a la salida hay un pequeño bar en el que venden agua congelada. Los que vayáis a Marruecos en pleno verano este pequeño bar os parecerá un oasis.


El Palacio de Badi. Situado en la Kasba (parte sur de la medina) y conocido con el sobrenombre del "Incomparable" fue una de las edificaciones más importantes del mundo musulmán. Construido a finales del siglo XVI por el sultán Ahmed al-Mansour para conmemorar la derrota de los portugueses en Wed al Makhazín (la Batalla de los Tres Reyes), la debacle del palacio llegó a finales del siglo XVII, cuando el sultán Moulay Ismail decidió trasladar la capital de Marrakech a Meknes saqueando por completo el Palacio Badi. Actualmente se encuentra totalmente en ruinas, aunque se dice que fue un palacio con más de 300 habitaciones decoradas con los mejores materiales de la época: oro, turquesas y cristal. En su interior se exhibe el minbar (púlpito) de la Kutubia. Está tallado en madera de cedro y tiene incrustaciones de marquetería y pequeñas escrituras realizadas en oro y plata por artesanos de Córdoba en el siglo XII.




Tumbas SaadíesEstas tumbas datan de finales del siglo XVI y están localizadas en un jardín cerrado en el que se pueden ver más de 100 tumbas decoradas con mosaicos. En ellas están enterrados los cuerpos de los sirvientes y guerreros de la dinastía saadíEl edificio más importante de las Tumbas Saadíes es el mausoleo principal. En él está enterrado el sultán Ahmad al-Mansur (el creador) y su familia. El mausoleo consta de 3 habitaciones, siendo la más conocida la de las doce columnas, en la que están enterrados sus hijos.



El barrio de los curtidores. Los hombres, porque es solo un profesión de varones, se sumergen en cunetas repletas de excrementos y disolventes que permiten trabajar el cuero para elaborar artículos como bolsos, cinturones, zapatos... A la entrada os intentarán vender un poco de menta por unos pocos dirhams. Recomendamos realizar la visita con un guía (hay montones en la entrada), de este modo podréis realizar tantas fotografías como queráis, así como conocer de primera mano el proceso real del tratamiento de las pieles. 





El Jardin Majorelle. En Marrakech existen tres jardines: El jardin Majorelle, el jardín Ménara y el jardín de Agdal. Sin lugar a dudas El jardin Majorelle o jardin de Yves Saint Laurent es el más impresionante y majestuoso de los tres. Os sorprenderá la luz, la variedad de especies exóticas y los colores que brillan. Dentro de los jardines encontraréis el Museo de Arte islámica con exposiciones muy interesantes.




Porque "Marrakech es volver a oler y ver con la intensidad y la inocencia de la infancia y devolver su valor a las cosas simples y verdaderas de la vida" (José Costa).



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Acerca del autor

Sílvia: apasionada de la literatura y el arte (¡y coleccionista de zapatos!), y una de mis cualidades es la escritura, que en dosmaletas se ve reflejada en cada uno de los post.
Rubén: entusiasta de la fotografía y las nuevas tecnologías por lo que mi cámara reflex siempre me acompaña para capturar instantes y dar vida a las entradas de Sílvia. Coleccionista de gorras militares.